Artículo sobre Sede Irene Preobrayenski en revista digital de arquitectura, ARQA

Anexo Instituto Superior de Educación Física – ISEF / UdelaR

La demanda específica de infraestructura por parte del Instituto Superior de Educación Física – ISEF, permitieron la recuperación y habilitación de las obras, inconclusas por más de 50 años, del gimnasio perteneciente al proyecto del Hogar Estudiantil de Montevideo, obra de los arquitectos Justino Serralta y Carlos Clémot.

Recuperación y Adecuación de Gimnasio del Proyecto de Hogar Estudiantil de Montevideo, 1959 / UdelaR
Dirección General de Arquitectura / UDELAR
Arq. Daniel Calzada, Arq. Cecilia Hernández, Bach. Valentina Odella

 

Fotografías: Elías Martínez Ojeda

El proceso del plan edilicio de respuesta al crecimiento y la descentralización de la Universidad de la República, sumado a la demanda específica de infraestructura por parte del Instituto Superior de Educación Física – ISEF, permitieron la recuperación y habilitación de las obras, inconclusas por más de 50 años, del gimnasio perteneciente al proyecto del Hogar Estudiantil de Montevideo, obra de los arquitectos Justino Serralta y Carlos Clémot.

Estas coincidencias lograron poner en funcionamiento un ejemplar proyecto de arquitectura, manteniendo la vigencia de su programa original, el gimnasio, e incorporar al mismo un aulario y servicios, necesarios para dar cumplimiento a los requerimiento actuales del ISEF, integrado a la UdelaR desde hace aproximadamente 10 años.

La intervención tuvo 2 etapas bien diferenciadas: el diagnóstico y terapéutica de la estructura de hormigón armado existente, y posteriormente la incorporación del “contenido” de la nueva propuesta. Este criterio de abordaje estuvo permanentemente presente en la elaboración de este proyecto, dónde la estructura, es creación y consecuencia de la idea arquitectónica original, por lo que es la protagonista espacial y tectónica de las decisiones de intervención que se tomaron para dar funcionamiento definitivo a este edificio.

El gimnasio del Hogar Estudiantil Universitario.
Un proyecto de Carlos Clémot y Justino Serralta, con estructura de Eladio Dieste.

Jorge Nudelman *

En 1959 Carlos Clémot y Justino Serralta ganaron el concurso para la construcción del Hogar Estudiantil Universitario, un alojamiento para estudiantes provenientes del interior. El proyecto, que ya formaba parte de un plan más ambicioso de campus, se desfinanció a fines de los 60’, quedando por largos años su estructura como testimonio mudo de una crisis prolongada y políticamente cruenta. Por los años 90 se completó para dar alojamiento a la Facultad de Ciencias, pero quedó fuera de programa la estructura del gimnasio. Este, situado exactamente en el sitio previsto en el concurso, sobrevivió a la intemperie durante 50 años, hasta que, felizmente, ha sido recuperado para gimnasio del ISEF.

 

Esta operación de rescate ha sido hecha con extremo respeto por las calidades arquitectónicas del proyecto original. Es, sin duda, un ejemplo a seguir.

La estructura actual mantiene lo fundamental de lo que fue su segundo proyecto. La característica forma plegada del techo, y la estructura de los pilares laterales en ménsula, fueron diseñadas en equipo con Eladio Dieste, con A. Romero y otros ingenieros de Dieste & Montañez, en la etapa del proyecto definitivo. En los dos anteproyectos del concurso los techos eran a una sola pendiente, formando una ondulación en el primero o inclinándose hacia el centro en la segunda fase, sin estructura definida. Además de su ubicación, se mantuvo su organización espacial, en dos plantas, y la idea de ingresar por el primer piso aprovechando la pendiente descendiente del terreno.

La rampa exterior que sube al primer piso aparece en los sucesivos planos del proyecto ejecutivo, resolviendo la insuficiente pendiente de la topografía. En los planos de octubre de 1962 aparece ya en su versión definitiva con el techo resuelto en un plegado. Por estas fechas fue que se publicitó el comienzo de las obras para 1964; sin embargo, aun tardaría.

La estructura del techo parece simple: un plegado de hormigón armado que actúa como si cada “V” fuese una viga. Pero el apoyo de cada una de esas vigas está resuelto con un pilar de acero extremadamente esbelto –2 PNC 16- que convierte la fachada sur en una filigrana de luz. Es evidente la apuesta a una solución “arquitectónica” que desafía la lógica estructural con un diseño arriesgado, aunque casi invisible, para hacer que el espacio se vuelva vertical gracias al ritmo fuerte de estos delgados pilares. Contrariamente, en los laterales el muro de ladrillo se vuelve extremadamente espeso, como conteniendo el aire y la luz. Es un muro doble, muy familiar a la pared sur de la capilla en Ronchamp de Le Corbusier, que Serralta conocía perfectamente, ya que había sido uno de sus últimos trabajos en París. Mucho se ha dicho sobre la influencia que estos dos arquitectos colaboradores de Le Corbusier han ejercido en Dieste. En la iglesia de Atlántida, donde muchos críticos han identificado sus huellas. También en la de Durazno, donde el techo se despega de los muros que lo sostienen, dejando pasar un inquietante hilo de luz horizontal, tal como en Ronchamp y en la capilla de La Tourette. Esas especulaciones espaciales (su matriz, ya que cada vez es más difícil reconocer algo como un “estilo”) son las que hacen del hoy gimnasio del ISEF, un nuevo lugar de aprendizaje de arquitectura.

(*) Doctor Arquitecto. Profesor Titular del Instituto de Historia de la Arquitectura. Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo – UdelaR.

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