Hecho histórico – Palabras de Comisión Directiva ISEF

La Comisión Directiva del Instituto Superior de Educación Física comunica que en su sesión extraordinaria del día miércoles 4 de setiembre, unánimemente resolvió eliminar las restricciones en el ingreso a las carreras de pregrado y grado ofrecidas en el Centro Universitario de Paysandú, a partir del año 2020.

Paysandú, 18 de octubre de 2019

Este hecho constituye un hito fundamental, tanto para el ISEF, como para la Universidad de la República, en la medida en que de esta forma se logra dar un paso sin precedentes en el sentido de revertir una situación institucional extremadamente injusta, que tiene como consecuencia directa que miles de personas sistemáticamente hayan visto negado su derecho a formarse académica y profesionalmente. Importa mencionar, no obstante, que esto constituye apenas un paso más en un largo camino en el que todavía resta mucho por hacer. Lejos de conformarnos, la satisfacción que sentimos por este histórico logro no disimula ni por un instante el hecho de que en 2020, no podrá modificarse la situación en el Centro Universitario Regional del Este, en el Centro Universitario del Noreste, ni en Montevideo. Dicho de otro modo, una vez más, cientos de jóvenes que querrían estudiar la Licenciatura en Educación Física o la Tecnicatura en Deportes, no podrán hacerlo.

Con plena consciencia de esta situación, ISEF ratifica su más firme compromiso institucional con un ingreso sin restricciones, y reafirma su convicción de que debemos generar las condiciones que hagan posible que todas y todos quienes hayan finalizado sus estudios de enseñanza media puedan formarse en algunas de las carreras que ofrecemos, si así lo desean.

Reconocemos, por cierto, que la necesidad de revertir esta situación está instalada desde hace décadas en nuestra institución, y que el pasaje de ISEF al ámbito universitario en el año 2006 acentuó el debate interno. Desde hace más de 15 años se ha puesto este tema en el centro de los esfuerzos institucionales, y desde hace más de 10 años se ha puesto en macha un proyecto colectivo que ha logrado impulsar sinérgicamente el desarrollo y la consolidación académica en el campo de la educación física y la ampliación de los cupos en el ingreso.

Con la serenidad que otorga la convicción del rumbo que debe transitarse, la Comisión Directiva de ISEF adoptó esta resolución, la cual se sostiene en la tarea que trabajadores y trabajadoras docentes, técnicas, administrativos y de servicios desarrollan cotidianamente, así como también en los aportes de colectivos de estudiantes y de egresados de nuestra institución. Contamos, así mismo, con el apoyo de otros servicios universitarios, y de instituciones públicas y privadas con quienes trabajamos cotidianamente, que reconocen que los límites en el ingreso significan, antes que nada, límites en los derechos a la educación, y que como tal representan un grave problema que excede al Instituto Superior de Educación Física. Sin este esfuerzo mancomunado y colaborativo sería imposible proponernos transformar, de manera responsable y sostenible, esta realidad que lesiona una de las más ricas tradiciones de nuestro país.

Corresponde mencionar que el progresivo incremento de los cupos a las carreras que se ofrecen en el ISEF, ha comenzado a arrojar algunos resultados que, aunque modestos e iniciales, son muy alentadores y nos impulsan a profundizar en esta misma línea.

Resulta importante destacar, por otra parte, que han quedado demostrado los límites que ha tenido la política de restricción en el ingreso a estudiar educación física, que históricamente se ha mantenido en nuestro país; y estos límites se manifiestan, al menos, de dos maneras diferentes. Por un lado, y mientras existieron dispositivos de selección que ponderaban ciertos resultados en un prueba de aptitud física y/o ciertas condiciones orgánicas, la restricción al ingreso operó, en primer lugar, como un mecanismo de exclusión y segregación: exclusión de todas aquellas personas que se alejaban de un parámetro de «normalidad» respecto al cuerpo y a los movimientos, segregación de amplios sectores de la población, que no habían tenido la posibilidad de concurrir a instituciones privadas que les aseguraran una determinada experiencia corporal que les permitiera demostrar que podían cumplir con las condiciones exigidas (amplios sectores de la población, que no por casualidad pertenecían a los quintiles menos favorecidos de la sociedad). Por otro lado, e incluso hoy, cuando se han abandonado los mecanismos de selección basados en una prueba, los límites de una política de restricción en el ingreso se manifiestan de un segundo modo: actualmente existen importantes dificultades para el desarrollo del sistema deportivo, de la recreación y de la educación física en general, debido a la falta de profesionales de la educación física; ni qué decir que resulta fundamental iniciar un proceso de inserción de la educación física en el Sistema Nacional Integrado de Salud, la cual requerirá de un elevado número de profesionales, todavía difícil de cubrir dadas los bajos números absolutos en el egreso, que han sido una consecuencia directa de las restricciones en el ingreso, ya mencionadas. En otras palabras, y mencionando apenas algunos de los ejemplos posibles, en Uruguay se ha hecho una inversión sin precedentes en infraestructura deportiva, y se ha impulsado una política de universalización de la educación física en el sistema educativo, sin embargo existen serias dificultades para proveer todos estos espacios con personal altamente capacitado y formado para el desarrollo de estas tareas en todo el territorio nacional.

Como correlato de estos límites en el campo profesional de la educación física, los procesos de producción de conocimiento, que en los últimos años se han fortalecido de manera muy significativa, también comienzan a evidenciar la falta de profesionales formados y en condiciones de seguir impulsando este crecimiento también fundamental.

El principal argumento utilizado para oponernos a la continuidad en los mecanismos de selección es claro, contundente y mantiene la misma vigencia que tuvo el primer día: nadie debería demostrar poseer ninguna cualidad excepcional para ingresar a estudiar una carrera terciaria, mas allá del requisito de haber concluido el ciclo de enseñanza media. Dicho de otro modo, como institución educativa no queremos legitimar un proceso de selección que refuerce y contribuya a consolidar la idea de que el derecho a la formación es solo para algunos o algunas. El centro de esta discusión ya reiterado una y otra vez, pero necesario de mantener vigente (por lo menos mientras existan restricciones en el ingreso), radica en que un sujeto no tiene que “ganarse” su derecho a estudiar, mucho menos, hacerlo en una competencia deportiva. Por la tradición institucional de ISEF, a su vez, conviene explicitar nuestra convicción respecto a que este derecho al estudio no puede verse vulnerado por condicionantes que no contemplen las diversas configuraciones y experiencias corporales de cada sujeto. Puesto en otros términos, y apenas a modo de ejemplo, tienen el mismo derecho a estudiar en el ISEF una persona que se desplaza en silla de ruedas, que una persona que lo hace caminando; siendo irrelevante si alguna de ellas se ha dedicado al deporte de alto rendimiento, cómo ha sido su vínculo con la educación física formal, o cuáles son sus expresiones de género.

Ciertamente, en el ISEF existen, esto debe reconocerse, serias dificultades. Algunas de ellas tienen que ver con la falta de infraestructura, otras se relacionan con la posibilidad de seguir consolidando académicamente el campo de la educación física. Por otro lado, los funcionarios docentes, técnicos, administrativos y de servicios tienen que ser más y tienen que seguir formándose para llevar adelante sus tareas cada vez de mejor forma, al tiempo que tenemos que seguir mejorando las condiciones de trabajo y de estudio. Así mismo, somos conscientes de las dificultades que implica la masividad estudiantil, y no pretendemos negar ni desconocer que continuar por este camino va a implicar nuevos desafíos con los que tendremos con aprender a convivir, y que exigirán que construyamos, creativa y colectivamente, nuevas maneras de lidiar con ellos.

Pero en el ISEF también existe, y esto es lo que nos impulsa a seguir trabajando por un ingreso sin restricciones, la convicción de que la formación académica que recibirán todos y todas quienes entren a estudiar, será una formación de mucho mejor calidad el día en que no quede nadie afuera.

Desde la Comisión Directiva del ISEF estamos trabajando para seguir acercándonos a este objetivo. Somos conscientes de que los desafíos son importantes, y que necesitaremos de la participación de muchos actores para que esto pueda ser llevado adelante de manera responsable en términos académicos y de forma sostenible en términos políticos. Confiamos en que las convicciones que nos han permitido transformar al ISEF siguen tan firmes como desde hace más de diez años, y también confiamos en que sea a partir de esas mismas convicciones que podamos construir escenarios que hagan posible alcanzar este objetivo. Seguiremos haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para que, a la mayor brevedad, la eliminación de las restricciones en el ingreso, que hoy podemos celebrar para el Centro Universitario de Paysandú, alcance a todo el territorio nacional.

Entendemos que una parte importante del futuro del país, y una parte importante de nuestra capacidad colectiva para transformar algunas de las situaciones que hoy se nos presentan como problemáticas en el Uruguay, se juega en las posibilidades de formación que le ofrezcamos a los y las jóvenes hoy.

Comisión Directiva ISEF